lunes, 13 de febrero de 2006

Cicatrices y Medallas.
Somos personas distintas cada vez. Las vivencias nos van cambiando porque nos hacen afrontar situaciones de distianta índole. Tal vez algunas veces parezca que hemos pagado más de la cuenta, en términos del alma, por alguna vivencia, y que nos hemos menguado. No podemos ser quienes fuimos pero, viéndolo bien, pocas personas pedirían volver a serlo. Las cicatrices en el alma y en la piel son como las medallas que un general pega en tu pecho después de una gran batalla que has sobrevivido o de un acto ejemplar que acabas de realizar.
Así es la vida, pero de nosotros depende decidir con qué vamos a vivir cada día. Desde mi perspectiva, no creo que nos sea consuelo ver con añoranza a quienes fuimos, por muy sonrientes o felices que hayan sido aquellos días. Te aseguro que cada nuevo día tiene esas mismas sonrisas y ánimos, aunque se encuentren ocultos porque sirven de cimiento a las certezas del hoy, del mismo modo en como fueron sostenidas ellas en su momento, y de la manera en cómo este presente será cimiento de quienes el futuro nos lleve a ser, con más cicatrices tal vez, pero con más orgullo por haber vivido de todo.
Es que el ser humano tiene como privilegio tener conciencia de su paso por esta tierra, aunque sea él mismo el que convierte ese privilegio en una tortura sin demasiadas razones, en realidad
Nota de Madrugada

He soñado largo rato bajo el claro de la luna que llena mi cuarto con sus pálidos rayos llenos de confuso misterio. El estado del alma en el que nos sume esta luz fantástica, es asimismo tan crepuscular, que el análisis balbucea y anda a tientas. Es un estado indefinible, inasible, algo semejante al ruido de las ondas formadas por mil sonidos mezclados y confundidos. Es el eco de todos los deseos insatisfechos del alma, de todas las penas sordas del corazón, unidos en una sonoridad vaga que se extingue en el vaporoso murmullo. Todas esas quejas imperceptibles, que no llegan a la conciencia, dan al adicionarse un resultado y traducen un sentimiento de vacío y de aspiración; suenan a melancolía. Estas vibraciones eólicas resuenan en la juventud como una esperanza; lo que prueba que las mil acciones indiscernibles componen perfectamente la nota fundamental de nuestro ser, y dan el timbre de nuestra situación de conjunto. Dime lo que experimentas en tu cuarto solitario, cuando tu lámpara se apaga y la luna te visita, y te diré tu edad y si eres dichoso.
Ese rayo lunar es como una sonda luminosa, lanzada en el pozo de nuestra vida interior, que nos deja ver sus ignoradas profundidades. Nos revela a nosotros mismos y nos hace sentir, no tanto nuestras deformidades, nuestros errores y faltas, como nuestras tristezas.
Quizá, para nosotros, lo que entonces se revela es el estado de su conciencia. Eso depende sin duda de la conducta y de las circunstancias. El enamorado, el pensador, el ambicioso, el culpable o el enfermo no se ven afectados de igual manera.
En cuanto a mí y actualmente, ¿qué me dice ese rayo nocturno?. Que no me encuentro de la norma y que gozo de verdadera paz; que mi alma es un abismo inquieto, a la vez tenebroso y devorador, y que me encuentro en regla con la vida y con la muerte.

sábado, 21 de enero de 2006

Apuntes del fin de semana II.
Todos esos innumerables y maravillosos símbolos, que suministran en todo instante a los ojos que saben mirar las formas y colores, los vegetales y los seres vivientes, la tierra y el sol, se me ofrecen encantadores y atrayentes. Es como si poseyera la varita mágica y no tuviese más que tocar a un fenómeno para que me relate su significado esencial. También estoy animado de la curiosidad científica y observo y pregunto: ¿por qué domina el tono verde?, ¿qué es lo que hace durar desigualmente a las hojas?... etc., etc.

Todo paisaje es un estado del alma, y el que lee en ambas instancias queda maravillado de encontrar en cada detalle la semejanza. La verdadera poesía es más cierta que la ciencia, porque es sintética, y sabe tomar desde el primer momento lo que la combinación de todas las ciencias podrá, cuanto más, alcanzar alguna vez como resultado. El alma de la naturaleza es adivinada por el poeta, mientras que el sabio no sabe más que acumular los materiales para su demostración. El primero se mantiene dentro del conjunto, el segundo habita una sola de sus regiones. Uno es concreto y el otro abstracto.

El alma del mundo es más abierta e inteligible que el alma individual, tiene más espacio, más tiempo y más fuerza para manifestarse.

lunes, 16 de enero de 2006

Ausencias.

Hay momentos en los que se vive un congestionamiento emocional: la cabeza da vueltas sin poder procesar con claridad las ideas que, algunas ausencias, nos arrancan de vez en cuando a lo largo de la vida; el corazón padece congoja y, en una baja intensidad, emite radiaciones de tristeza que simbran al alma y al ser completo.
Hoy quiero meditar un poco acerca de algunas ausencias que, como asientos libres, percibo en el horizonte de mi presente. Ausencias que van más allá del tiempo y la distancia, acaso son ausencias en la eternidad. ¿Nombres?, no, prefiero callarlos o mencionarlos en voz baja, en una secreta ceremonia a través de la cual les reitero mi afecto, la intensidad con la que pueblan mi pensamiento y el modo en cómo matizaron mi existencia mientras convivimos; me gusta pensar en las distintas configuraciones que una vida transcurre con las almas con las que va compartiendo parte del camino.
Pese a los temores, las sospechas o las súbitas sorpresas, confirmar su ausencia lo sume a uno en una especie de océano helado. Aún así, la respuesta siempre está endulzada por el cariño compartido y lo que, por duro que sea el golpe, pertenece a lo que podríamos llamar "las reglas del juego". ¿Acaso es esto lo que, pese a mi infinita tristeza y a la evocación que hago de algunas personalidades que de verdad extraño, mi reacción ahora sea la de una firme sonrisa?. Tiene gracia; sonrío y bebo otro trago de café.
Estoy asombrado de mí mismo. ¿Qué tiene de gracia el que en las últimas horas el pozo de la ausencia me haga sentir el vacío de algunas personas queridas?. Debería estar triste. Debería pestañear, apretar los dientes y decir alguna oración. Pero no puedo dejar de sonreír. ¿Qué es lo gracioso?. Debería estar triste. Debo estar impresionado. Debo lucir incrédulo. Pero no puedo dejar de sonreír, porque todo tiene su gracia.
Y sonrío. Yo no estoy loco, o alterado, o torcido, porque de vez en cuando he visto esa misma sonrisa en otros rostros que rememoran, cuando algún elemento del ambiente les hace recordar con calidez, con alegría mezclada de nostalgia, a sus compañeros, familiares y amigos idos. Sonríen, una pequeña sonrisa. Piensan en un amigo que ahora ya sabe lo que nos hemos preguntado desde que llegamos a la edad suficiente para meditarlo. ¿Qué es lo que hay del otro lado del telón?. ¿Qué hay después de este mundo?. Ellos lo saben. Y yo no. Mis amigos guardan un secreto. Un secreto que conocen y que no darán a conocer. Es como un juego. Lo sabré esta noche, o mañana, o el mes próximo, o e año próximo, pero no lo debo saber ahora. Un juego extraño. Un juego chistoso. Y sonrío.
Puedo saberlo en un minuto. Cualquier día en cualquier lugar. Con toda deliberación, puedo averiguarlo. El juego puede terminar en el momento en que yo lo decida. Pero hay otro juego que jugar, que es el más importante: el juego de vivir esta vida en la que tengo planes y conservarme vivo. Un día perderé en este juego, y sabré el secreto del otro; ¿por qué no he de tener paciencia y jugar sólo un juego a la vez?. Y eso hago.
Así que recuerdo a mis amigos. Sonrío agradecido de haberlos tenido conmigo. Y les deseo buena suerte. Tengo cosas por hacer.

sábado, 14 de enero de 2006

Apuntes del fin de semana.
Cada esfera del ser tiende a una esfera más elevada y tiene siempre revelaciones y presentimientos de ella. El ideal, bajo todas sus formas, es la anticipación, la visión profética de una existencia superior a la que tenemos y a la que aspira todo ser. Esa existencia, superior en dignidad, es más interior por su naturaleza; es decir, más espiritual. Así como los volcanes nos traen los secretos del interior del planeta, el entusiasmo y el éxtasis son explosiones pasajeras del mundo interior de alma, y la vida humana no es sino la preparación y el advenimiento a esa vida espiritual. Los grados de la iniciación son innumerables. Discípulo de la vida, crisálida de un ángel, vela siempre; trabaja en tu florecimiento futuro, porque la Odisea divina sólo es una serie de metamorfosis cada vez más etéreas y en las que la forma resulta de las precedentes y es la condición de las que siguen. La vida divina es una serie de muertes sucesivas en que el espíritu arroja sus imperfecciones y sus símbolos y cede a la atracción creciente del centro inefable de gravitación, del sol de la inteligencia y del amor. Los espíritus creados, cuando conocen sus destinos, tienden, por decir así, a formar constelaciones y vías lácteas en el empíreo de la divinidad; al convertirse en dioses, rodean, con una corte resplandeciente, el trono del soberano. En su grandeza consiste el homenaje. Su divinidad de investidura es la gloria más brillante de Dios. Dios es el Padre de los espíritus, y el vasallaje del amor es la constitución del reino eterno.

viernes, 13 de enero de 2006

Postales del Banco de Historia Visual ©

¿De qué se trata?... Fundamentos de la Narrativa del Conocimiento.

La Narrativa del Conocimiento es la reflexión epistemológica implícita, en la que más que lo descrito, interesa el hecho mismo de describir, la meditación sobre la forma de interpretar, ordenar y transmitir lo descriptible.
Tal narrativa nos obliga a enfrentarnos con la relatividad de los presupuestos de nuestra cultura ---de la pretendida lógica---. Y nos obliga a recordar que la aparente solidez de nuestra cosmovisión también es variable.
La Narrativa del Conocimiento pone de manifiesto la prioridad que la reflexión da a la forma humana; es decir, a la relación que el hombre mantiene consigo mismo y, a partir de él, con su entorno. De esta manera, se exalta y se rinde culto al pensamiento.
Desde su singularidad, se dedica a describir una situación. Esta percepción de la realidad consiste en el conocimiento empírico y detallado de las características y rasgos particulares de los fenómenos y del individuo, ignorando voluntariamente los juicios de valor.
Se trata de una ética personal, válida exclusivamente en una perspectiva individual, cuyo fin no es otro que llegar a ser lo que en verdad se és; pero que, sin embargo, en su naturaleza radica la contribución a una discusión, acaso más completa.
Lo importante, siempre, es hacer pensar. El núcleo de la conciencia es un centro de convergencia y de proyección hacia donde todo confluye, convirtiéndose en materia susceptible de pensamiento; y donde todo, por el acto mismo del pensamiento se vuelve sustancia del ser humano.
Su principal aportación radica en el enaltecimiento de la reflexión y la afirmación de su validez como núcleo y vehículo del conocimiento del hombre y su entorno. De aquí se deduce que la conciencia personal, sin excluir al espacio exterior, impone su predominio; por lo que toda realidad, para ser aprehendida necesita absolutamente entrar en el centro de la conciencia. Para ello, se necesita sentir lo que nos rodea con un criterio de eternidad, con la seguridad de que todo el progreso se apoya en postulados de comprensión, de generosidad, de tolerancia, que son y serán siempre los mismos.
Se trata, en la labor narrativa del conocimiento, de aprehenderse, de gozar de la personalidad en el presente de cada momento; es decir, de fundir en uno el yo y la conciencia que de él se tiene. La perfección del acto de conciencia, esto es, la aprehensión absoluta de uno mismo, sólo es posible en la identidad total del sujeto que piensa y del objeto pensado. Identidad que únicamente puede darse en una sincronía perfecta; o sea, en el presente de cada momento. Llegado a este convencimiento resulta anecdótico que la referencia sea pasada, actual o futura. La autenticidad consiste en asumir conscientemente la estructura secuencial, con valor presente absoluto, de la personalidad.
LA NARRATIVA DEL CONOCIMIENTO

En marzo del 2004 publiqué el primer número de mi boletín electrónico titulado "La Narrativa del Conocimiento", con la intención de promover mi trabajo escrito y fotográfico, no periodístico, y con el ánimo de compartir con mis amigos tales textos e imágenes.
A lo largo de las semanas y gracias a la generosidad e interés de los lectores, el boletín comenzó a ser reenviando y compartido; de ese modo se ha convertido en una publicación que actualmente alcanza, mediante el correo electrónico, cerca de 15 mil destinatarios, cada quincena.
De acuerdo con su exhorto, muchas personas dan respuesta a cada número con comentarios, opiniones y posibles colaboraciones. Sin embargo, debido al limitado espacio de la publicación, no es posible que tales aportaciones vean la luz en el boletín mismo, aunque ya estudio la posibilidad de abrir el espacio a algunas ideas que enriquecen el proyecto.
Ahora, a casi dos años de circulación, este sitio se crea como una extensión del boletín, como una manera de abrir el espacio para concretar la posibilidad de comentar y enriquecer los temas de cada número, y para plantear tópicos e imágenes bajo el espíritu que "La Narrativa del Conocimiento" viene difundiendo desde hace 22 meses.
En su fundamento, La Narrativa del Conocimiento se trata de reflexionar, interpretar, apropiarse se las cosas y narrar lo que se sabe. En el ejercicio de la libertad de expresión, existe el derecho a decir, explicar, platicar; en la conversación, el intercambio, lo que importa es la aventura de compartir desde la perspectiva más personal. Es por eso que ejercer La Narrativa del Conocimiento requiere, generosamente, "decir", "expresar" lo que se sabe; más que el dominio del tema, importa la manera en cómo hablamos del tema. Es, acaso, el aspecto más práctico del Pensamiento, el individual; con el derecho y la responsabilidad que tiene consigo.